¿Cómo prevenir los
golpes de calor?

El golpe de calor es el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol (insolación clásica) o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación, de forma que el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento.

En estas situaciones, el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal. El golpe de calor puede presentarse en el momento o después de varios días de alta temperatura.

Es importante estar alerta ante los siguientes síntomas:
Sed intensa y sequedad en la boca.
Temperatura mayor a 39º C (medida en la axila).
Sudoración excesiva.
Sensación de calor sofocante.
Piel seca.
Agotamiento, cansancio o debilidad.
Mareos o desmayo.
Vértigo.
Calambres musculares.
Agitación.
Dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos.
Dolores de cabeza (sensación de latido u opresión).
Estado de confusión, desorientación, delirio o incluso coma o convulsiones.

En los bebés, además, se puede evidenciar:
La piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal.
Irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños).

Hipertensión


¡Disfrutemos del verano de manera segura y saludable!